sábado, 6 de junio de 2009

Condenado - ILTaNopIrAtA


Acariciando el castigo de Zeus a Prometeo.
¡Oh, qué eterno es mí sufrir!
Quema en mis manos fuego divino,
Robé dolor y sueños ardientes.

Suplicando al destino piedad en mi condena, la guillotina
sería un oasis en mil desiertos recorridos.
¡Ay, como anhelo tus dientes Saturno, devora en tu ambición de poder mi amar!
Con ojos dulces veo mi ligero final.

¡Ay, traga mí sentir sin fin!


Nada de eso sucederá, el águila oye su crujir,
Retorna a su rutinario desgarrar, a su deleite.

¡Vuela ave rapaz, al abismo a mi abismo!

Donde el gris solitario, el rojo mar de dolor ,
el negro hermano de la nada y pasaje al otro lado de la noche,
son la trilogía maldita de colores,
tragos de hiel, terna de un tridente infernal,
mi ultima amistad en este abismo que reclama su fin.

Es lo que merezco, es el precio a pagar
por haber probado un poco de tu miel,
por pretender hacerte mia.
Hoy mi habitad me regala tempestades,
mares de sangre con tintes malditos de oscuridad,
Una luz de un sol viciado de espanto.
Y seguiré aquí agonizando en mi única casa
con aires mitológicos del Mar Caspio.

¡Vuelve a saborear depredador, la música de mi eterno sufrir!

Mis sueños serán espuma en su pico,
Desprendidos sin culpa, sin la existencia qué mí existir reclama,
Devorados con gula, con sigilosa paciencia,
Desgarrados con saña de mis entrañas,
Los veo sangrar, salpicar mi cuerpo encadenado.

¡Ay, qué eterno es él placer!

Insignificante ignorado de dimensiones oceánicas.




ILTaNopIrAtA (1986 -....)


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