viernes, 19 de junio de 2009

El futuro - Julio Cortázar

Yo se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.




Julio Cortázar (1914-1984)

Llagas de amor - Federico García Lorca



Esta luz, este fuego que devora.
Este paisaje gris que me rodea.
Este dolor por una sola idea.
Esta angustia de cielo, mundo y hora.

Este llanto de sangre que decora
lira sin pulso ya, lúbrica tea.
Este peso del mar que me golpea.
Este alacrán que por mi pecho mora.

Son guirnaldas de amor, cama de herido,
donde sin sueño, sueño tu presencia
entre las ruinas de mi pecho hundido.

Y aunque busco la cumbre de prudencia
me da tu corazón valle tendido
con cicuta y pasión de amarga ciencia.




Federico García Lorca (1898-1936)

jueves, 18 de junio de 2009

EL AMENAZADO Jorge Luis Borges

De EL ORO DE LOS TIGRES, 1972



Es el amor. Tendré que escaparme o que huir.

Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa mascara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.

Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.

Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.

Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos me cercan, las hordas

(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)

El nombre de una mujer me delata.

Me duele una mujer en todo el cuerpo.-



Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, Suiza, 1986)


jueves, 11 de junio de 2009

¡Adiós! Alfonsina Storni


Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más!...


Alfonsina Storni (1892-1938)

sábado, 6 de junio de 2009

Condenado - ILTaNopIrAtA


Acariciando el castigo de Zeus a Prometeo.
¡Oh, qué eterno es mí sufrir!
Quema en mis manos fuego divino,
Robé dolor y sueños ardientes.

Suplicando al destino piedad en mi condena, la guillotina
sería un oasis en mil desiertos recorridos.
¡Ay, como anhelo tus dientes Saturno, devora en tu ambición de poder mi amar!
Con ojos dulces veo mi ligero final.

¡Ay, traga mí sentir sin fin!


Nada de eso sucederá, el águila oye su crujir,
Retorna a su rutinario desgarrar, a su deleite.

¡Vuela ave rapaz, al abismo a mi abismo!

Donde el gris solitario, el rojo mar de dolor ,
el negro hermano de la nada y pasaje al otro lado de la noche,
son la trilogía maldita de colores,
tragos de hiel, terna de un tridente infernal,
mi ultima amistad en este abismo que reclama su fin.

Es lo que merezco, es el precio a pagar
por haber probado un poco de tu miel,
por pretender hacerte mia.
Hoy mi habitad me regala tempestades,
mares de sangre con tintes malditos de oscuridad,
Una luz de un sol viciado de espanto.
Y seguiré aquí agonizando en mi única casa
con aires mitológicos del Mar Caspio.

¡Vuelve a saborear depredador, la música de mi eterno sufrir!

Mis sueños serán espuma en su pico,
Desprendidos sin culpa, sin la existencia qué mí existir reclama,
Devorados con gula, con sigilosa paciencia,
Desgarrados con saña de mis entrañas,
Los veo sangrar, salpicar mi cuerpo encadenado.

¡Ay, qué eterno es él placer!

Insignificante ignorado de dimensiones oceánicas.




ILTaNopIrAtA (1986 -....)